La cara de todo el mundo ayer cuando se enteraba de la noticia era mas o menos la misma, una cara de incredulidad mezclada con tristeza y con incomprensión. Ayer fallecía José Antonio Ramos, uno de los mejores timplistas que hubo y habrá, y se nos va con solo 38 años, cómo alguien se puede morir de un infarto, así de sopetón, y más alguien con ese talento. Todo el mundo coincide en los mismos elogios, que era un virtuoso, un innovador, supongo que sería eso y mucho más, y supongo que para los más religiosos ahora estará en las alturas, donde por su talento siempre estubo. Seguramente fuera de estas islas hay gente que sabe lo que es un timple gracias a él. Supongo que esta insignificante entrada es un humilde tributo, porque la verdad era alguien que me despertaba admiración. Como decía un amigo, esta vida no hay quien la entienda, porque que se nos vaya este hombre con lo que aportaba al mundo. Descanse en paz.

5 Junio 2008, 11:41 am

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