Pues sí, hace unos días tuve esa oportunidad, consiguiendo las entradas con bastante antelación obviamente sobre 2 meses antes ya las tenía, la elegida fue Turandot, para empezar mejor coger algo que te suene digo yo. Así que el día en cuestión, sábado por la noche, canguro conseguido, se empercha uno casi con el traje de fin de año, porque para una vez que vas a ir pues ir a lo grande y rumbo al auditorio de Tenerife. Al llegar, primera sorpresa junto al auditorio hay una especie de fiesta “chunda chunda” algo así como una presentación de una emisora de radio, es lo que pude intuir, así música “boom boom” a máxima potencia, y botellón por todas partes, claramente distinguibles en aquella situación quienes eramos lo que íbamos a la ópera. Confiando en que la insonorización del auditorio, me adentro en el “magno” edificio. Al llegar hay un gran hall, con el suelo inclinado por cierto, y en un lado algo así como una barra larguísima que funciona como “cafetería” o similar. Está abarrotada de gente “emprechada”, como había tiempo pues decidimos tomar algo allí. Asfixiado como estaba uno con aquel traje lo que le apetecía era una cervecita, pero ¡oh! sorpresa, en ese auditorio repleto de “trajeados” la cerveza que te vende en la cafetería es Dorada de lata. Así que no dejaba de ser curiosa la imagen del trajeado pegado a la latita de Pilsen. La cosa no es que hubiera mucha variedad de bebidas, pero bueno por lo menos había ron. En cambio la mayoría de las señoras “corte inglés” optaban por una copita de cava, el cual tampoco era ninguna maravilla por cierto, vamos del barato. Así que allí estaban los trajeados con la lata de Pilsen, y las señoras con su copita de cava de Carrefour, todo con mucho glamur. No sé muy bien quien es el que se encarga de esa cafetería pero a mi aparte de risa, lo que me da es pena. Supongo que ese recinto y esos actos merecen otro tipo de servicio. Luego pues la ópera me gusto, aparte de que te dan el libreto hay una pantalla sobre el escenario que va poniendo la letra a modo karaoke, con lo cual sino sabes muy bien de que va el asunto te da para enterarte. Yo no entiendo mucho pero el tenor me gusto, y la que hacia de princesa Turandot era para mi gusto francamente mejorable. Al acabar la función todavía seguía el “boom boom” fuera pero afortunadamente dentro del auditorio no llegaba ningún ruido. Supongo que volveré desde que pueda, ahora igual me llevo el botellón yo allí al hall del auditorio, para poderme echar una cerveza que no sea de lata.

… se podían mandar un poco a mudar los de la cafetería la verdad.

21 Octubre 2007, 10:05 am

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